México Reprueba
en Dinero
Un diagnóstico sobre la libertad financiera de los hogares mexicanos
¿De qué trata este ensayo?
Este ensayo evalúa tres variables centrales en la inclusión financiera doméstica de México: el ingreso de los hogares, el comportamiento financiero de la población, y la capacidad de construcción de patrimonio.
En mi opinión, con la información que obtuve y los sesgos que aún no identifico en mi persona, me inclino a dar una calificación aproximada de 4.5 sobre 10. La baja puntuación no implica incapacidad de aprendizaje por parte de la población, sino una combinación de educación financiera incompleta, hábitos débiles de ahorro formal y una brecha significativa entre el uso de productos financieros y la comprensión de su funcionamiento.
Este ensayo utiliza estadísticas públicas disponibles y aproximaciones basadas en encuestas nacionales. Las cifras pueden variar dependiendo de la metodología utilizada o del periodo analizado, pero los patrones generales observados se mantienen consistentes entre diferentes fuentes.
El ingreso en México: 2018–2024
México, 2018: salario mínimo en 88 pesos diarios, 14% de la población lo percibe. Ingreso promedio 7 mil pesos mensuales. México, 2024: salario mínimo en 249 pesos, 10% de los encuestados es lo que reportan. El ingreso promedio está en 11 mil pesos al mes.
| Año | Salario mínimo mensual | Ingreso promedio |
|---|---|---|
| 2018 | ~$2,650 MXN | ~$7,000 MXN |
| 2024 | ~$7,468 MXN | ~$10,000–12,000 MXN |
El salario mínimo subió mucho más que el ingreso promedio. El mercado laboral se comprimió hacia abajo.
Se investigó si existe evidencia de que el conocimiento financiero y los hábitos de ahorro influyen de manera significativa en la acumulación de activos a largo plazo.
En México, el ingreso laboral promedio se encuentra aproximadamente entre 10,000 y 12,000 pesos mensuales incluyendo el sector informal, mientras que los trabajadores formales registrados ante el IMSS perciben en promedio alrededor de 16,000 a 17,000 pesos al mes.
A nivel de hogares, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) estima un ingreso corriente promedio cercano a 21,000 pesos mensuales, con un gasto promedio aproximado de 17,000 pesos.
Esto sugiere un margen financiero limitado para muchas familias, lo que dificulta la formación de ahorro sistemático y la construcción de patrimonio. Los 4 mil pesos son margen teórico para ahorro e inversión; en la práctica se distribuye hacia emergencias, deudas o consumo.
La doble barrera: ingresos y educación financiera
Por esta razón, la discusión sobre educación financiera no puede separarse completamente de la estructura económica. México enfrenta una doble barrera para la construcción de patrimonio:
Resultado: una economía doméstica enfocada en la supervivencia financiera más que en la acumulación de riqueza.
La implicación para la política pública
Esto sugiere que mejorar la educación financiera es necesario, pero no suficiente por sí solo. La capacidad de ahorro y de inversión depende tanto del conocimiento financiero como del margen económico que tienen los hogares después de cubrir sus gastos básicos.
Sin embargo, incluso en contextos de ingresos limitados, la evidencia internacional muestra que pequeños hábitos de ahorro sistemático pueden generar mejoras significativas en la estabilidad financiera de los hogares.
Una calificación de 4.5/10 en inclusión financiera
La calificación propuesta refleja una situación intermedia: la población no está completamente excluida del sistema financiero, pero tampoco posee una cultura financiera sólida. Muchas personas comprenden conceptos básicos como ahorrar o evitar deudas excesivas, pero enfrentan dificultades para diferenciar ahorro de inversión, calcular el costo real del crédito o planear financieramente a largo plazo.
Podemos dividir la libertad financiera en tres niveles:
La mayoría de la población entiende conceptos fundamentales:
- Que endeudarse cuesta
- Que es importante ahorrar
- Que hay que trabajar para ganar dinero
Pero cuando se hacen preguntas técnicas — interés compuesto, inflación, diversificación — los resultados caen. Por eso el conocimiento teórico ronda 5/10.
Aquí el puntaje baja. Según ENSAFI:
- Solo 32.8% lleva registro de gastos
- 14.4% prefiere comprar antes que ahorrar
- 13.8% gasta todo su ingreso
Esto significa que muchas personas saben que deberían ahorrar, pero no lo hacen sistemáticamente. ¿Malos hábitos o fallas sistémicas? Poquito de los dos.
Aquí México tiene su mayor debilidad. Problemas comunes:
- Poco ahorro financiero formal
- Baja inversión en cualquier instrumento
- Poca planificación de retiro
- Dependencia del ingreso laboral como única fuente
Incluso cuando existe ahorro, muchas veces es informal, en efectivo y sin estrategia patrimonial. Esto sugiere una cultura financiera de sobrevivencia, no de acumulación.
¿Cuántos mexicanos invierten?
Los números dependen de qué se considere "invertir". La inversión directa en bolsa equivale a aproximadamente 1% de la población adulta — alrededor de 35 de cada 10,000 mexicanos.
Lo que llama la atención es que en tema de alfabetización financiera México está casi a la par con Brasil y Chile, pero la participación en mercado bursátil es radicalmente distinta. Esto sugiere que factores estructurales — ingreso disponible, profundidad del mercado financiero, diseño del sistema de pensiones y cultura del riesgo — juegan un papel igual o más importante que el conocimiento financiero.
México no tiene una población incapaz de entender las finanzas. Tiene una población que rara vez ha tenido suficiente margen económico y suficiente exposición institucional para participar en los mercados de capital.
Cuentas de inversión en México
El número de cuentas ha crecido: de 284 mil cuentas en 2018 a 6 millones en 2023, hasta el dato más reciente de 10 millones de cuentas de inversión registradas en 2024. Esto no significa 10 millones de inversionistas activos. Muchas cuentas están vacías, tienen montos pequeños o pertenecen a la misma persona.
A pesar de los avances recientes en inclusión financiera, la inversión sigue siendo una actividad minoritaria en México. Incluso dentro del universo de inversionistas, la mayor parte del capital se concentra en instrumentos conservadores de renta fija, como deuda gubernamental o fondos de inversión de bajo riesgo, mientras que la participación en renta variable sigue siendo relativamente baja.
Tres escalones incompletos
México tiene tres escalones incompletos: ingreso bajo, ahorro débil, inversión casi inexistente. Por eso el país no construye patrimonio a gran escala.
La población no está fuera del sistema financiero. Ya entró. Pero todavía no entiende cómo construir patrimonio dentro de él.
Datos de encuestas nacionales muestran que una parte importante de la población no lleva registro de gastos ni cuenta con fondo de emergencia. Esto describe una población que participa en el sistema financiero, pero mantiene estructuras financieras frágiles.
Estudios globales de alfabetización financiera muestran que México se encuentra por debajo de varias economías comparables en América Latina y muy por debajo de economías desarrolladas. Esta brecha sugiere la necesidad de fortalecer la educación financiera y la cultura patrimonial.
Entre los factores que explican el rezago financiero destacan la limitada educación financiera en el sistema educativo, la informalidad laboral, la cultura financiera de corto plazo y brechas de acceso por género y territorio.
La falta de educación financiera limita la acumulación de activos. Muchas personas trabajan durante años generando ingresos sin convertirlos en patrimonio debido a decisiones financieras subóptimas relacionadas con deuda, consumo o falta de inversión.
Estrategias para mejorar la calificación
Tres estrategias pueden contribuir a mejorar la educación financiera en México:
Antes de invertir, hay que hablar de ingreso
La educación financiera no puede compensar ingresos extremadamente bajos. México ha avanzado en inclusión financiera, pero todavía existe una brecha significativa entre acceso al sistema financiero y comprensión de este. El siguiente paso para el país es fortalecer la educación financiera para transformar inclusión financiera en creación de patrimonio.
La educación financiera es importante, pero no puede sustituir la capacidad de generar ingreso. En muchos hogares mexicanos el problema principal no es la falta de conocimiento sobre inversión, sino la falta de margen económico después de cubrir los gastos básicos. Por esta razón, cualquier estrategia seria de movilidad económica debe comenzar con el desarrollo de capital humano: habilidades productivas que permitan a las personas acceder a mejores ingresos.
En México se habla mucho de inversión. Pero antes de hablar de inversión, el país necesita hablar de ingreso y ahorro.